Cafe de oler, no para tomar

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He asistido en Madrid Fusión, a una chorrez típica de estos congresos degenerados ya en feria pseudo gastronómica, que consistía en esnifar cacao, en un aparatito de metacrilato … que había sido preparado por un conocido chocolatero belga, hacia muchos años , para una fiesta de los Rolling Stones (vete tu a saber si esto es cierto o una leyenda urbana creado por el fabricante .. para vender mas a pardillos y ‘pijos de salón’ )

Pero me acorde de un post que había publicado hace tiempo y que me parecía muchísimo mas sensato y de mi gusto, era la moda del lewhif, que viene a ser como el rapé a la moda del tabaco

Consisten en unos tubos que contienen chocolate de extraordinario aroma, o bien cafés

Esta oleada de degustación de aromas en lugar de catar el producto en directo, comenzó en la sociedad mas snob francesa pero se trasladado con furor y éxito a Nueva York con lo cual será cuestión de un par de años, que la tendremos aquí también

Esto me redime de un viejo habito que adopte cuando comencé a visitar Bilbao, donde descubrí que había multitud de pequeñas tiendas de café , que allí llaman Degustaciones a estos establecimientos, en los que podía comprar pequeñas cantidades , recién tostado y altamente aromático , que luego dejaba en mi coche, únicamente para disfrutar del aroma – . Ese olor envolvente y delicioso me recibía cada vez que entraba en el coche y la vida era mas llevadera, quizás porque el aroma del café trae recuerdos de casa o de charlas sosegadas con amigos .

A mi me recordaba una etapa de mi vida en Barcelona, trabajando en una tienda instalada en un bajo de un antiguo palacio , el Palau Dalmases, en la calle Montcada, próximo al Museo Picasso . A las 5 de la tarde un aroma a café y pan tostado invadía el patio torturandome deliciosamente . Jamas conocí al buen burgués que ritualmente tomaba magnifico café a esa hora, pero le agradeceré toda la vida esos momentos de placer olfativo cada día , en aquella terrible lucha por sobrevivir en una gran ciudad

En Le Whift, únicamente le han puesto un embalaje de plástico a esos placenteros momentos del café olido que es infinitamente mas delicioso que el café en taza, porque al café olido le acompaña la imaginación desatada, los placeres íntimos y como la lectura, esta – sobretodo – potenciado por nuestra imaginación

Y para momentos como un vuelo en avión, un tubo así puede darte un placer impagable …

Le Whif

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