¿Cuándo, cómo y por qué se origina el timo fotovoltaico?

Aunque los lectores de este blog conocen de sobra la respuesta, como parece que la “prensa seria” acaba de darse cuenta de la existencia de este sumidero de dinero público, vamos a tener a bien contarles cuándo y cómo se origina el timo fotovoltaico (de nada, Pedro Jota).

En mayo de 2.007 se publica el RD 661 (es responsable el ministro de industria, Joan Clos ¿alguien se acuerda de este mindundi?) fijando las nuevas primas y tarifas para la energía eléctrica producida en Régimen Especial (cogeneración y renovables). Si vamos a la página 17 (pinchando aquí) se puede ver que la retribución para la energía solar fotovoltaica (grupo b.1.1) era de 44 c€/kWh. A los que se repasen el recibo de la luz en casa esta cifra les sonará rara. ¡Caramba!, pensaréis, si entonces yo pagaba el kWh a menos de 9 c€ (más o menos), ¿Cómo se podía pagar el kWh solar a ese precio? Si vemos en la misma página la retribución a otras fuentes renovables tenemos que la eólica recibía 7,32 c€/kWh, las biomasas más usuales entre 10 y 12 c€/kWh y alternativas más exóticas y prácticamente inexistentes como la geotérmica tan solo 6,89 c€/kWh. Como comparativa decir que el precio medio de mercado de la electricidad en el 2.006 fue de algo más de 5 c€/kWh (para llegar al precio de venta hay que sumar los gastos de distribución, transporte, pérdidas y el beneficio de los distintos implicados).

Además, esta retribución quedaba garantizada por un periodo mínimo de 25 años. Evidentemente, a los pocos días de publicarse el RD, las solicitudes de centrales de biomasa o geotérmicas seguían siendo testimoniales mientras que la avalancha de solicitudes para instalar plaquitas fotovoltaicas se disparó.

Algunos, ya entonces pensábamos que estaba bien primar a las energías renovables por varios motivos, oportunidad de desarrollo tecnológico, disminución de la dependencia de las importaciones en un sector estratégico, etc. Pero una cosa es primar (un 30% ó un 50%, como ocurría con otras tecnologías) y otra tirar el dinero hasta límites exagerados (un 600% ó un 800% no es una prima, es un timo, se mire como se mire).

Pero hay más. En el Ministerio y en la CNE, además de políticos y enchufados hay técnicos competentes y en previsión de la sangría económica que se avecinaba añadieron una cláusula de limitación de la potencia fotovoltaica instalada (ver la página 18 del RD en el enlace anterior). Así, al alcanzar los 371 MW de potencia instalada, el chorreo debía pararse. Buen intento, pero lamentablemente inútil ¿Qué ocurrió realmente? Pues según contamos por primera vez hace más de dos años, la potencia instalada superó casi diez veces lo autorizado (3.256 MW a finales del 2.008). En consecuencia, el despilfarro de dinero público durante cada añito iba a ser casi diez veces superior a lo previsto. Vamos, ideal en tiempos de vacas flacas ¿no?

Hasta aquí los datos, es decir, hemos explicado el “cuándo” y el “cómo” y lo hemos respaldado con información, entendemos, más que suficiente.

Pero si han llegado hasta aquí, se estarán preguntando ¿Y por qué? ¿Por qué se subvenciona una renovable mucho más que las otras? ¿Por qué, además, se incumple la propia ley al autorizar diez veces más potencia de la fijada? ¿Qué tiene la solar que no tengan las demás? ¿Son todas renovables pero unas son más renovables que otras?

En principio y si analizamos técnicamente, resulta que la producción de placas solares fotovoltaicas es mucho menos renovable que por ejemplo, la producción de molinillos. La fabricación de las obleas del Silicio Solar que forma la placa precisa de hornos eléctricos de gran consumo. La placa deberá luego funcionar unos añitos hasta devolver esa energía consumida en su fabricación. Los datos no son del todo claros (¡claro!) pero no creo que se aleje mucho de la realidad afirmar que frente a un molinillo la placa necesita trabajar 5 veces más tiempo para “devolver” la energía consumida en su fabricación.

Es verdad que frente a los molinillos las placas son más “previsibles” en cuanto a las horas de funcionamiento que van a tener en función de su emplazamiento y cuales van a ser las horas del día en que van a trabajar (ése es el mayor problema de los molinos, su no gestionabilidad), pero hay otras energías, como la biomasa que pueden trabajar prácticamente todas las horas del año e incluso modificar su carga si el sistema lo requiere, es decir, son gestionables además de renovables ¿Por qué reciben pues una prima inferior?

Cada uno puede pensar lo que quiera, pero llegados a este punto no me queda otro remedio que ser mal pensado.

O bien las placas fotovoltaicas están más primadas que el resto de renovables por pura ignorancia de los responsables o bien hay intereses ocultos en el asunto (naturalmente, ambas opciones no son incompatibles).

La instalación de un huerto solar es relativamente sencilla, así como su operación y mantenimiento, no hay que preocuparse del suministro de combustible, etc. En consecuencia, cualquiera prácticamente puede montarse el negociete, siempre que tenga buenas relaciones con la administración y las compañías eléctricas para hacerse con los pertinentes permisos, autorizaciones y punto de enganche a la red. Esto es, terreno abonado para los habituales buscachollos, desertores del ladrillo y arrimados a los políticos. Hay dinero para todos estos golfos y sus amigos que ya pagaremos los pringaos (todos los que pagamos impuestos y consumimos electricidad, o sea, todos).

Desde hace años se incumplen las previsiones de instalación de centrales de biomasa en todos los planes energéticos. ¿Se imaginan a un ex-ladrillero ocupándose de la logística de suministro de la biomasa a partir de cientos de pequeños agricultores? ¿Afrontando los problemas técnicos derivados de la combustión de diferentes productos? Claro que no. Mucho más fácil la plaquita solar. Si es más caro y perjudica la gestionabilidad de la red que se jodan los demás. Lo vestimos de verde, decimos que combatimos el cambio climático y que creamos empleo (nos callamos a que precio) y a forrarnos (y lo que es peor, a costa de empobrecer a los demás).

Si querían renovables, hay formas más baratas y mejores desde el punto de vista de gestionabilidad de la red. Pero me parece que lo que querían era forrarse los unos, los otros y los amigos, con la coartada ecologista.

Por eso los llamo ecolojetas aunque a algunos les disguste y les parezcan políticamente incorrectos estos artículos. Por eso me dan tanto asco.

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